El mundo del Plateosaurio

Crónicas de historia natural

El Fanerozoico en 52 semanas

Es difícil imaginarnos los mares sin los habitantes actuales, en un tiempo en el que las conchas, los cangrejos o los peces no existían. El Ediacárico, el último periodo de lo que de manera informal se conoce como el Precámbrico, termina con un océano donde buena parte de la fauna a la que estamos acostumbrados no ha evolucionado aún.

Algunos grupos de animales que existen en la actualidad ya tenían formas que nos son reconocibles en estos mares del Ediacárico, como lo son los poríferos (esponjas), los cnidarios (medusas, corales y anémonas), los placozoos (animales con la estructura más simple) y los ctenóforos. El resto de los grupos de animales que abundan en los océanos no ha evolucionado aún, y en su lugar tenemos criaturas cuyas formas aún desconocemos, pero que representan los ancestros de los linajes que vendrán. Todos los demás animales tienen un sistema digestivo distintivo y un aparato excretor para controlar los niveles de nitrógeno en su sistema; por esa razón reciben el nombre de nefrozoos, “animales con riñones”. Los riñones como tal no han surgido aún, pero tenemos las bases celulares de lo que serán los riñones en los vertebrados.

En estos mares hay dos tipos de nefrozoos, aquellos animales donde, durante el desarrollo embrionario, el tubo digestivo se abre por la boca, los protostomados, y otros en los que el tubo digestivo se abre por el ano, los deuterostomados. La mayor parte de los animales pertenecen al primer grupo, el de los protostomados, mientras que los deuterostomados son un grupo más reducido, que incluye solamente a los equinodermos, los hemicordados y los cordados. En el Ediacárico los protostomados, que surgen alrededor de hace 610 millones de años, se dividen en dos grandes grupos, los ecdisozoos, animales que mudan la cutícula externa conforme crecen (proceso conocido como ecidisis), y los espirales, cuyo desarrollo embrionario inicia con una división celular sucesiva en un patrón espiral.